viernes, 1 de octubre de 2010

Tulipán: el largo viaje de la flor "turbante"


La palabra tulipán es una modificación del vocablo turco otomano tülbend que, a su vez, proviene del término persa dulband. Ambas palabras significan "turbante" y hacen referencia a la forma que adopta la flor cuando está cerrada.

Tulipa es un género de plantas perennes y bulbosas perteneciente a la familia Liliaceae, en el que se incluyen los populares tulipanes, nombre común con el que se designan a todas las especies, híbridos y cultivares de este género.

Tulipa contiene aproximadamente 150 especies e innumerables cantidades de híbridos conseguidos a través de mejoramiento genético que los floricultores fueron realizando desde el siglo XVI.

El centro de diversidad del género se encuentra en las montañas Pamir e Hindu Kush en las estepas de Kazajistán, además de otros países como de Oriente Medio como Irán y Afganistán, así como  Europa del Sur y norte de África, por el Oeste, y hacia el noreste de China, por el Este.

Los tulipanes se cultivaron como plantas ornamentales desde principios del siglo XI en Anatolia. Desde esta región e Irán provendrían los bulbos tomados por el toledano Ibn Massal para su cultivo en el Al-Ándalus.

Con la Edad Moderna, su cultivo se extendió hacia los países del norte de Europa, convirtiéndose en la flor símbolo de los Países Bajos y parte inseparable de su paisaje. También tiene un uso como símbolo nacional en Turquía e Irán.

Existen más de 5000 cultivares registrados de tulipanes. Se ha llevado a cabo una clasificación de los mismos sobre la base de la estructura de las flores, el período a floración y el origen.
El color de la flor está determinado por la composición y proporción de diferentes pigmentos.

Entre 1610 y 1620 en Francia y para 1634 en los Países Bajos, el entusiasmo por cultivar estas plantas bulbosas se transformó en una verdadera fiebre conocida como "tulipomanía".

Se vendían posesiones de todo tipo para comprar bulbos de tulipán y algunos tipos raros de esta especie costaban el precio de una granja, una casa o varios caballos.

En 1623, un solo bulbo de una variedad famosa de tulipán podía costar hasta 1000 florines, cifra exorbitante teniendo en cuenta que la ganancia media anual en aquella época era de 150 florines.

Un buen comerciante de bulbos, por el otro lado, podía ganar 6000 florines por mes. En 1635 se produjo una venta de 40 bulbos por 100.000 florines. Para propósito de comparación, una tonelada de manteca costaba aproximadamente 100 florines.

Un verdadero récord fue la venta del bulbo más famoso, "Semper Augustus", por 6.000 florines en Haarlem. No había suficientes bulbos en el mercado como para respaldar la demanda existente, por lo que la tulipomanía se transformó en una especulación financiera, en la que los inversores compraban y vendían notas de crédito y no bulbos. Este periodo de euforia especulativa dio lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera.

El tulipán se cultiva con dos objetivos principales: la producción de flor cortada y la de bulbos secos. Estos últimos se destinan, a su vez, a satisfacer la demanda de bulbos para parques, jardines y uso hogareño y, por otro lado, para proveer los bulbos necesarios para la producción de flor cortada. El comercio internacional de flor cortada tiene un valor global aproximado de 11.000 millones de Euros, lo cual provee una magnitud de la importancia económica de esta actividad.

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